sábado, 4 de octubre de 2014

"La doma del Buey" de Kakuan Shien.







Las diez etapas de la búsqueda de un buey perdido en el monte y el regreso con él a la ciudad son metáforas de nuestro progreso en el sendero. Estas etapas (dando dos traducciones alternativas) son:

1- En busca del buey (la búsqueda)
2- Halladas las huellas del buey (el presentimiento)
3- Al encuentro del buey (el descubrimiento)
4- La captura del buey (la captura)
5- La doma del buey (la doma)
6- Retorno a casa a lomos del buey (el camino del gran retorno)
7- Olvidado el buey, sólo queda el boyero (solo y sin memoria)
8- Completo olvido del buey y el boyero (nada)
9- Regreso al fondo y al origen (algo más que nada)
10- Entrada en el mercado con las manos vacías (el retorno a la plaza del mercado)
Me gustaría exponer los 10 puntos de la doma del buey de Kakuan Shien en 10 entradas distintas. Esta entrada es sólo la introducción para señalar esos puntos. Me parece que puede ser interesante.


***


1 - En busca del buey 
(la búsqueda)




En los prados de este mundo, buscando al buey, sin descanso, 
voy apartando las altas hierbas.
Siguiendo ríos sin nombre, perdido entre los confusos senderos de lejanas montañas,
desesperado y exhausto, no puedo encontrar al buey.
Oigo únicamente el canto nocturno de los grillos, en el bosque.


Comentario: El buey nunca se ha extraviado. ¿Qué necesidad tenemos de buscarlo? Si no lo encuentro es sólo porque me he separado de mi verdadera naturaleza. Confundido por los sentidos, he perdido incluso su rastro. Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco cuál es el camino bueno. La avidez por las cosas y el temor de perderlas, el bien y el mal, me perturban y aturden.

***

2- Halladas las huellas del buey 
(el presentimiento)




Junto a la orilla del río, bajo los árboles, ¡descubro sus huellas!
Incluso sobre la fragante hierba veo sus pisadas.
Y en lo profundo de las remotas montañas también se las encuentra.
Su rastro a nadie puede pasar desapercibido.


Comentario: Comprendiendo la enseñanza, veo las huellas del buey. Y aprendo ahora que así como de un único metal se forjan muchos utensilios, del tejido de mi yo más íntimo se forman miríadas de entidades. A menos que las discierna, ¿cómo diferenciaré lo cierto de lo falso? Aún sin atravesar la puerta, he reconocido el camino.
Ahora presientes que todos los elementos del Mundo son extraídos de un oro único y que este mundo objetivo no es más que un reflejo de Ti Mismo.
Nuestra conciencia debe reflejar lo que está ocurriendo en cada momento en nuestra mente y poner orden en nuestro interior. De lo contrario caemos en la ignorancia, en la confusión y nos decimos “Es que no sé que me pasa, tengo un no sé qué…”.
Si queremos luchar contra los demonios internos, y deseamos vencerlos, debemos saber cuales son esos demonios y llamarlos por sus nombres: “Tú eres Tal y como Tal te reconozco”.
Mirad profundamente la naturaleza de lo que percibís ahora. Aunque os encontréis en la gruta del demonio de la montaña negra, debéis saber que en esa gruta se esconde una perla brillante. Buscadla. Venced al dragón. Venced al demonio de la montaña negra. ¿Cómo? Sin luchar. No luchéis contra nada. Simplemente dejad que las cosas sean lo que son. Sin amor, sin odio.


***


3- Al encuentro del buey 
(el descubrimiento)




En la enramada lejana, un ruiseñor canta alegre.
El sol es cálido, la brisa suave, los sauces verdean a lo largo de la orilla del río.
El buey está ahí, ¿cómo podría ocultarse?
¿Qué artista sabría dibujar esa espléndida cabeza, esa majestuosa cornamenta?


Comentario: Al oír la voz, podemos intuir su fuente. Cuando los seis sentidos se unifican, atravesamos la puerta. Sea cual sea la puerta de entrada, se ve la cabeza del buey. Esta unidad es como la de la sal en el agua, como la del color en un material tintado. Ni siquiera la partícula más pequeña está separada de su Ser.
Has descubierto tu camino mediante la Audición. Los sentidos se armonizan. Percibes el Origen de las diez mil y una cosas.
Si tu mirada fuera totalmente pura, si estuviera dirigida de manera justa, descubrirías que tú y el Origen no sois más que Uno.

***


4- La captura del buey 
(la captura)



Lo atrapo tras una implacable lucha.
Su ruda voluntad y su fuerza son inagotables.
Y se lanza hacia la colina distante, tras las lejanas brumas.
O se dirige hacia un barranco impenetrable.


Comentario: Desde hace mucho tiempo pastaba en los campos silvestres, ¡pero hoy lo he atrapado! Encandilado por los paisajes, confunde los caminos. Anhelando sus verdes pastos, vaga desorientado. Su espíritu es todavía obstinado y sin freno. Si quiero someterlo debo alzar mi látigo.

Aunque hayamos descubierto por primera vez al buey de la Mente Única, la Mente Única es por naturaleza activa, es karma, es transformación continua. Es como un buey salvaje, como un animal difícil de capturar.

Olvidamos que la cólera, el deseo y la ignorancia son como nubes flotando en el cielo ilimitado de la Mente Única, perdemos la conciencia de la Mente Única y percibimos exclusivamente las nubes a través de la mente egótica.

¡Qué salvaje es la mente, qué difícil capturarla! ¡Qué difícil es estar más allá de las fluctuaciones ilusorias de la mente!.

La Mente Única toma el aspecto de mente personal seducida por objetos sensoriales del mundo y cae en las redes de la ignorancia, pierde de vista el hecho de que incluso la mente personal, incluso los objetos sensoriales del mundo, incluso el hecho de ser seducidos, no son otra cosa que la actividad incesante de la Mente Única.

Para evitar que la mente se disperse y caiga prisionera de las categorías que ella misma crea, para evitar caer prisionero de la confusión que la misma Mente Única crea (esto es una paradoja: ¿cómo puede la Mente Única sentirse confundida por la confusión que ella misma ha engendrado?), para evitar esto debemos utilizar el lazo, y así atraparemos al buey.

Las dos herramientas fundamentales para la captura y la doma del buey son el lazo y el látigo. El lazo es la concentración. Cuando vislumbramos los cuernos del toro, cuando presentimos la realidad de la Mente Única, debemos seguir concentrándonos en ese presentimiento. ¿De que manera? Estando siempre atentos al hecho de que surja lo que surja, aparezca lo que aparezca, eso no es sino la manifestación de la Mente Única. El látigo representa la observación, representa la fluidez, la movilidad, la impermanencia. El látigo permite que la mente fluya de fenómeno en fenómeno, permite que la mente no se detenga ni se aferre a ningún fenómeno.

Esto es lo que le maestro Dogen Zenji llama sansui (san: montaña; sui: río). Quiere decir: inmóvil como una montaña, fluyente como un río. San, montaña, es la condición de samadhi, de concentración profunda, de silencio interior. Sui, río, es la observación, es vivir en lo fenómenos siempre cambiantes.

En el espejo encontramos este doble aspecto de inmutabilidad y movimiento. Tiene la cualidad de reflejar todo lo que aparece delante de él. Las imágenes se mueven, aparecen y desaparecen, circulan y evolucionan. Es un espejo con gran actividad y movimiento. Pero el espejo en sí mismo no se mueve.

Zazen (meditación) no consiste en dejar de pensar. Consiste en dejar fluir los pensamientos, en no aferrarse a los pensamientos, en no luchar contra ellos. Se trata de no crear una relación emocional de amor-odio con los fenómenos que aparecen.

***


5- La doma del buey 
(la doma)



Necesito del látigo y la soga. 
De lo contrario podría escapar en los polvorientos caminos.
Bien adiestrado, es de espíritu dócil.
Entonces, sin dogal, obedece a su dueño.


Comentario: Cuando sobreviene un pensamiento, otro le sucede. Si el primer pensamiento brota desde la iluminación, cuantos le siguen son verdaderos. Pero si emerge de la ilusión, todo se hace falso. La ilusión no es consecuencia de la objetividad, es el resultado de la subjetividad. Sujeta con fuerza al buey por el anillo de la nariz y no dudes ni un instante.

Cuando viene un pensamiento, otro le sigue, después otro. Un remolino de ideas sin fin aparece. Todo se trasforma el día del despertar. La verdad se desvela. El error surge de la falta de claridad. Los acontecimientos nos turban no por lo que son sino por lo que hacemos de ellos. Coge bien las riendas, que no se te escape nada. No vaciles.

***


6- Retorno a casa a lomos del buey 
(el camino del gran retorno)



A lomos del buey, lentamente regreso a casa.
El son de mi flauta llena la tarde.
Marco con la mano la armonía que me acompaña, y dirijo el ritmo eterno.
Quien oiga esta melodía me acompañará.


Comentario: La lucha ha terminado, superados ya el afán por los logros y el temor a las pérdidas. Canto la canción del leñador de la aldea y entono melodías infantiles. A lomos del buey, contemplo las altas nubes. Sigo adelante, sin importarme los deseos que me incitan a retroceder.

Como los leñadores del pueblo murmuras y cantas canciones simples, como las que se enseñan a los niños.
Ya no te importa lo que digan de ti. Nada puede seducirte a partir de ahora. Nunca más volverás atrás.
Tu ritmo es el ritmo de la Vida Universal. Lates con la Tierra y con el Cielo. Tu corazón es el corazón del Cosmos entero y se desborda de una alegría desconocida por ti hasta ahora. No es la alegría ilusoria de un pez que vive en un pequeño charco en medio del desierto creyéndose eterno, sin darse cuenta que antes del anochecer ese charco ya se habrá evaporado. No. Esta nueva alegría es la de las montañas y los valles latiendo, pulsando, en tu propio corazón. Una alegría que desborda todas las previsiones de tu mente egótica y te expande hasta hacerte vibrar en diapasón con las nubes viajeras, con los arroyos del agua viva, con la fuerza de los árboles centenarios que se yerguen desde la tierra al cielo. «El sabio no tiene ego. Todas las existencias son su ego».
El combate ha terminado. Ya no hay nadie que combata ni nada contra lo que combatir. La compulsión de aferrar se ha disuelto y ya no tienes miedo de soltarte y navegar en los lomos de la energía vital. Todo está bien. Cada circunstancia es la expresión de la verdad única: la que se manifiesta aquí y ahora. Ahora sabes que tu cuerpo y tu vida entera es una nota musical dentro de una vasta melodía. Ahora sabes que tú eres esa melodía que antecedió la aparición de tu cuerpo y continuará sonando cuando tu cuerpo desaparezca.
Por eso los ojos te brillan con el fulgor del diamante. La vida del Buda cristaliza en tu mirada transparente. Hoy vuelves a ser. Tu ceguera ha terminado. Nunca más te estrellarás con esa falsa imagen que te habías hecho de ti mismo.
Nuestras miradas reflejan más que nada el estado de nuestro ser. Popularmente se dice que los ojos son el reflejo del alma. Una mente atormentada se manifiesta a través de una mirada atormentada.
Si nuestros ojos son opacos, el mundo que vemos es también opaco. Cuando nuestros ojos brillan, el mundo que percibimos es brillante. ¿Sabes por qué? Porque el que mira y lo mirado son una sola y misma cosa.

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7- Olvidado el buey, sólo queda el boyero 
(solo y sin memoria)




Montado sobre el buey, vuelvo a mi hogar.
Estoy sereno. El buey también puede descansar.
El alba ha llegado. 
En este dulce reposo, en mi cabaña, dejo a un lado el látigo y la soga.


Comentario: Todo está sometido a una única y misma ley; somos nosotros los que hacemos del buey una realidad temporal. Pero es como la relación entre el conejo y la trampa, los peces y la red. O como el oro y la escoria, o la luna que asoma a través de la nube. Un sendero de clara luz viaja por el tiempo sin fin.

Todas las enseñanzas desvelan una Realidad Única. El buey es un símbolo. ¿Quién se preocupa del lazo cuando se tiene la liebre? ¿Qué importa la red cuando se tiene el pez? La luna se eleva por encima de las nubes. Ahora brilla, penetrante y serena, la verdadera Luz, la de antes de la creación… 
La mente es como un río. Su fin es siempre el océano. Domar la mente es dejar de luchar contra la mente. Cuando la lucha cesa, la mente se vuelve apacible y fluye siguiendo su propia naturaleza. 
Ahora comprendes que tu mente egoica, esa con la que te identificabas y que te identificaba, no es más que una manifestación de la Mente Única de la que ha surgido. Y de la misma manera que el niño regresa siempre al seno de su madre, tu mente egoica, cuando dejas de luchar contra ella, tiende por propia naturaleza a regresar al seno de la Mente Única. Entonces desaparece. La actividad del río desaparece en la calma abismal del océano. Los pensamientos, las sensaciones, los recuerdos, se disuelven como burbujas de jabón en la vasta inmensidad del cielo azul. Ahora eres un vasto cielo ilimitado y, aunque eventualmente vuelvan a surgir pensamientos, recuerdos y sensaciones, ya no pierdes la conciencia de ser cielo ilimitado porque has alcanzado el punto de no retorno. 
En un momento dado lo olvidamos todo y nos quedamos solos y sin memoria. Sólo Conciencia. Las nubes ya no ocultan la luna llena. 
Aquí estás ahora. La verdadera luz brilla penetrándolo todo. Has encontrado la Fuente de la Creación de la que surgen todas las formas creadas.

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8- Completo olvido del buey y el boyero 
(Nada-Vacuidad)



El látigo, la soga, uno mismo y el buey, todos, se funden en la Nada.
Este cielo es tan vasto que ninguna palabra lo puede abarcar. 
¿Podría un copo de nieve subsistir en el ardiente fuego? 
Aquí están presentes los vestigios de los antiguos maestros.


Comentario: La vida vulgar e ignorante ha cesado. Ahora el espíritu carece de impurezas y límites. No trato de encontrar el estado de iluminación; ni permanecer allí donde no existe ninguna iluminación. Como a ninguna condición me ato, los ojos no me pueden ver. Aunque cientos de pájaros cubriesen de flores mi camino, este homenaje nada significaría para mí.

No más confusión. Sólo serenidad. 
¿En qué se convierten los copos de nieve cuando caen en el corazón de la llama?. 
Ahora te das cuenta que toda la actividad pasada de tu mente era como un sueño, a veces como una pesadilla. La pasión, los deseos incesantes, la sed del corazón, la angustia existencial, el ansia que te espoleaba a buscar y a buscar han cesado. El niño ha regresado al seno de su madre. El hijo pródigo ha vuelto al hogar paterno y lo ha reconocido.

***


9- Regreso al fondo y al origen 
(algo más que nada)




Se han dado demasiados pasos para volver a la raíz y la fuente.
¡Más habría valido ser ciego y sordo desde el principio!
El hogar en la más verdadera morada de uno mismo, indiferente a las cosas exteriores.
Sin esfuerzo, fluyen las aguas del río y las flores son rojas.


Comentario: La verdad es clara desde el comienzo. Tranquilamente, en silencio, observo los diversos modos de nacimiento y muerte. El que no tiene apego a la identidad y la forma, ya no necesita de una mejor transformación. El agua es esmeralda, la montaña añil, y veo aquello que crea y lo que destruye.

Murmura el arroyo, la flor del manzano ha florecido sin porqué. 
Desde el comienzo lo que es ES, y nada vela Su despliegue. Basta con contemplar Esto –lo que permanece, lo que sucede-, sin añadir pensamiento alguno, sin identificarse con lo que acontece, sin preocuparse de sí mismo. Azul es la respuesta del cielo, verde la de los prados. 
El Misterio de tu existencia es un Misterio y basta. ¿Por qué florece la flor del manzano? 
Ni los Budas ni los sabios de los tres mundos pueden saberlo. 
Murmura el agua del arroyo y su murmuro es la totalidad de la Vida y de la Muerte, aquí y ahora. Aparece la flor del manzano y el Origen y lo originado florecen juntos. 

Si lo vives, esto ES. 
Si no lo vives, esto sigue siendo. 
Tu vivencia es ESTO. 
Tu no vivencia es ESTO. 

El mundo surge de sí mismo cada segundo se extingue en sí mismo cada segundo. No trates de entenderlo. Tú eres esto. 
Esto Es, pero su existencia es parecida a los puntos luminosos del cielo, o los puntos luminosos que se observan en estados gripales y afiebrados. De ellos no puede decirse que existan o que no existan. Son percibidos. Su percepción es real, pero su existencia irreal. 
Esto quiere decir que lo que percibes es algo más que nada. No es real ni irreal. Es una ilusión real. Es una realidad ilusoria. ¿Cuál es pues el motivo de tu preocupación? Aquí no hay ya más preocupación. Aquí no hay ni siquiera alguien que pueda preocuparse. 
Y aunque te preocupes e interrogues al Cielo y a la Tierra no tendrás más respuesta que el azul del cielo y el verde de los pinos. 
Tu existencia, con sus miríadas de fenómenos, es un cuento, el cuento que tú mismo te estás contando. 
Por cada cosa, por cada fenómeno, por cada percepción, por cada pensamiento, por cada sentimiento, sientes la misma consideración que por un espejismo, o por un sueño del que ya te has despertado. Las puertas del Misterio se abren de par en par. Ya no tienes miedo. Simplemente te dedicas a contemplar la aparición y desaparición de los fenómenos, de los sueños, de las realidades que, para ti, ya son realidades ilusorias. Cuentos. 
Y puesto a soñar, puesto a contar cuentos, te das cuenta de que tienes el poder de elegir el cuento que quieres contarte a ti mismo y a los demás. Puedes elegir tu sueño. Y puesto a elegir sueños, eliges el mejor de todos: el sueño que consiste en despertarse de todos los sueños. Y puesto a elegir cuentos, eliges el más hermoso: aquel en el que el arroyo murmura, la flor del manzano florece, el cielo es azul y los prados verdes.

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10- Entrada en el mercado con las manos vacías 
(el retorno a la plaza del mercado)




Descalzo y con el pecho desnudo, me mezclo con la gente del mundo.
Mi ropa está remendada y cubierta de polvo, y soy más dichoso que nunca.
No uso magia para alargar mi vida, 
pero ahora, ante mí, los árboles marchitos se cubren de flores.


Comentario: Tras mi puerta, ni mil sabios me podrían conocer. La belleza de mi jardín es invisible. ¿Por qué deberíamos buscar las huellas de los antiguos maestros? Voy a la plaza del mercado con mi botella de vino y vuelvo a mi hogar con mi bastón. Visito al vendedor de vino y frecuento el mercado, y todos a los que miro se iluminan.

Con el corazón y los pies desnudos regresas a la plaza del mercado. Tu sonrisa brilla bajo la ceniza. No haces milagros y, sin embargo, allí por donde pasas, es primavera. 
Te sientas a la mesa con los bebedores y los leñadores. Cualquier hora es para ti un momento favorable. Cualquier tiempo es propicio para el Despertar. 
¡Ah, qué bien sabe una buena cerveza fría en una tarde de verano después de hacer lo que tenía que haber hecho! 
¡Qué momento más favorable para morir es éste en el que justo ahora me encuentro! 
¡Qué buen momento para vivir esto que la vida sigue siendo! 
¡Qué buen momento es éste momento!

***


Fuente:
http://esencia-gorka.blogspot.com.es/
http://dokushovillalba.blogspot.com.es/



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